Antes los días eran eternos, no existían como parte diferenciada de la noche. Las personas vivían siempre despiertas, no se cansaban nunca y siempre tenían ganas de aprender cosas nuevas... Vivían muchos años y siempre eran felices.
Ellos sabían que día les tocaría irse y vivían con ello sin preocuparse, disfrutaban de lo que tenían a su alrededor, de su familia de todo aquello que descubrían.
Pero un día, uno de nuestros antepasados, empezó a sentirse triste cuando alguien muy querido se fue. Poco a poco empezó a apagarse, ya no tenía ganas de hacer nada ni de ser feliz y empezó a sentirse lo que ellos llamarían cansado. Y el sol se cansó con él, porque todo lo que había al rededor se veía influenciado por este pequeño hombre cansado y triste.
Y por esta razón los hombres empezaron a tener que dormir la mitad de su vida y empezaron a irse más pronto y dejaron de saber cuando se iban a morir. Y por eso, el sol se puso triste y tuvo q esconderse mientras los hombres dormían para no verlos huir de él.
Y así comenzaron los atardeceres y los amaneceres que son la muestra de que da igual cuan triste sea la historia que hay detrás porque en la vida hay muchas cosas bellas y solo tienes que aprender a disfrutar de ellas.









El día existe para nunca más volver
ResponderEliminarentre la perfección y la naturaleza extinta aún estoy yo y tu,
como ayer,
suficiente.
(Tierno, muy tierno).