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8 mar 2016

Día Internacional de la Mujer

El Día Internacional de la Mujer, no es una celebración como tal.
No es un día en el que celebremos que tenemos los mismos derechos que los hombres, es un día en el que celebramos y continuamos la lucha por conseguir esos derechos.
Y es que, señores no queremos ser iguales a los hombres, porque no hay dos personas iguales en este mundo, lo que deseamos es que se nos respete, que se considere que tenemos los mismos derechos y que se deje de discriminar por cuestión de género... Todos somos personas y tenemos los mismos derechos y deberes y nos pueden gustar las mismas cosas o no, sin importar si somos hombres o mujeres.
Enseñemos estos a niños y mayores, por favor, que estoy cansada de oír que a un niño no le puede gustar el color rosa ni jugar con las muñecas o que a una niña no le puede gustar el fútbol ni jugar con camiones...

En fin, si alguien quiere saber un poco más sobre por qué el día 8 de marzo y no cualquier otro, puede leer un poco más en la página de las Naciones Unidas.


4 mar 2015

Escribiendo con imágenes

"Como ilustradora, adoro las palabras. Me gusta cómo señalan con supuesta precisión a su sujeto, y cómo es de mentirosa su “objetividad”, tanto como para poder darle vueltas con una imagen.”
Isol (Marisol Misenta)

La ilustradora checa Kveta Pacovská a los 91 años,
mostrando uno de sus libros en un taller celebrado en Valladolid (España).
Fotografía de Marc Taeger.

La palabra “ilustrar” tiene muchos significados: aclarar, adornar, instruir... Las ilustraciones son imágenes asociadas con palabras que, en muchas ocasiones, aclaran y complementan el contenido de un texto, lo “adornan” y le dan color.  En otros casos, sin embargo, constituyen el propio mensaje que quiere comunicarse, apareciendo sin necesidad de letras o precisando únicamente de unas pocas. La ilustración consiste en representar conceptos a través de imágenes, dando a luz a las ideas, sentimientos y pensamientos de sus creadores. La ilustración es, en sí misma, un arte.


El arte de la ilustración ha existido desde siempre -las pinturas rupestres de los prehistóricos ya eran ilustraciones-, pero no sería hasta el siglo XX cuando se darían las condiciones óptimas para su completo desarrollo: de un lado, el predominio de los movimientos artísticos vanguardistas, que buscaban reinventar y renovar el arte; de otro, las innovaciones tecnológicas en impresión, que favorecieron la difusión de la obra de muchos artistas, así como el auge del libro como regalo. A mitad de siglo (décadas de los 50 y 60), un estilo más expresivo y pictórico se pondría de moda: fue el nacimiento del álbum ilustrado, donde texto e imagen conectaban, complementándose en una misma página. 

19 oct 2014

Lucha contra el cáncer de Mama


En honor a todas las mujeres que luchan por seguir adelante, por las que lo consiguen y por las que no.
Y, en especial, en honor a quien hace cuatro años empezó a enseñarme que todo se puede conseguir.

16 oct 2014

La habitación de los versos silenciados

- La poesía es a la vez un escondrijo y un altavoz
Nadine Gordimer

Los versos expresan sentimientos e inquietudes, nos permiten mostrar nuestro yo interior y recrear nuestro mundo. La poesía es una “habitación propia” -como la que reclamaba la autora Virginia Wolf (Inglaterra, 1882-1941) para realizar su labor como escritora-, un lugar donde refugiarse. Al mismo tiempo, los versos pueden expresar reivindicaciones. Han servido (y lo siguen haciendo) como vehículo de comunicación pública, particularmente para las mujeres limitadas por las sociedades patriarcales. Muchas han luchado a lo largo de la historia por defender su lugar en la poesía, aunque ninguna lo haya tenido fácil.

En el siglo VI a.C. (Antigua Grecia) nació Safo, la primera poetisa occidental, que con su exaltación del amor y su veneración a Afrodita está  considerada la representante femenina más importante en siglos de poesía. Según algunos tratados griegos, la poesía no se consideraba un arte, sino algo menor, y sin ningún valor. Esto, añadido a la opresión de la mujer en general y a la atribución de los roles sociales en particular, hizo que la producción poética femenina fuera perdiendo importancia hasta desaparecer. Con el paso de los siglos, la poesía y las mujeres se mantendrían separadas; no sería hasta finales del siglo XVIII, con el Romanticismo, cuando la poesía se consolidaría como género principal. La mujer, idealizada por los poetas, se convirtió así en el centro de atención, propiciando la aparición de poetisas importantes como la española Rosalía de Castro o la inglesa Elisabeth Barret Browning.


Con la llegada del siglo XX, la aparición de una serie de vanguardias literarias y artísticas permitiría que, finalmente, la poesía femenina se abriera camino con un universo propio y rico. Aunque hay tantos estilos y puntos de vista como escritoras existen y han existido, a través de una pequeña selección ya podemos apreciar su diversidad, con obras que versan sobre temas como la rebelión y reflexión social, la muerte, el amor o el erotismo. 



7 ago 2014

Escondidas tras las cámaras

"Si yo hubiera nacido en 1873, hace justo un siglo, si hubiera trabajado para Gaumont durante once años, si hubiese conocido a todos los científicos importantes de mi época, si hubiese sido la única mujer directora de cine del mundo durante 17 años, ¿quién sería yo?
Sería conocida, sería famosa, sería reconocida...
¿Quién soy yo? ¿Méliès, Lumière, Gaumont?
No, yo soy una mujer.
POR TANTO, nadie sabe mi nombre."
Alice Guy-Blaché

1. Cinematograph Lumiere Cartel Publicitario 1895
El cine nos distrae, nos entretiene y nos hace soñar. ¿Quién no se ha visto de niño convertido en súper héroe? ¿O quién no se ha puesto en la piel de aquel personaje que conseguía su final feliz? Analizando a las personas y sus preocupaciones, el cine es capaz de conectar con nuestro mundo personal, despertando nuestros pensamientos y provocando cambios de actitud e incluso de conductas. Pero no solo eso. El cine es un espejo de la cultura en la que vivimos. Mediante sus historias, imágenes y sonidos, la gran pantalla ha reflejado pautas y modelos de comportamiento a lo largo de toda su historia. Así, deteniéndonos en la historia del cine –en cómo la percibimos- puede que incluso lleguemos a entender mejor nuestra propia sociedad y los cambios que aún necesita.

Si intentáis recordar mujeres importantes en el mundo del cine, seguramente os vengan a la cabeza actrices y personajes femeninos. Sin embargo, si os paráis a pensar en hombres, quizá hasta recordéis a algún director e incluso podáis poner nombre a ciertas bandas sonoras. El director de cine es considerado, por muchos, el papel más importante de una producción cinematográfica. Es quien guía a todo el equipo y el que, en definitiva, decide qué tiene que hacer cada uno y cuándo para que el resultado sea perfecto. Así,  en una sociedad patriarcal como la nuestra, se asume que este rol debe recaer en un hombre. Entonces, ¿existen las directoras de cine? Por supuesto; y no es, para nada, algo nuevo: han existido desde los inicios de este arte. Algunas, de hecho, han tenido un papel decisivo en la historia cinematográfica, a pesar de constituir auténticas desconocidas para los inexpertos en el tema.

... si quieres leerlo entero...

13 may 2014

Mujer, ¡nada!

            La mujer no es nada. Es un ente sin voluntad, situado por debajo del hombre. O al menos son muchas las mujeres que se han sentido así alguna vez. Por el contrario, la mujer es también esperanza e ilusión. Ahogándose, bajo un mar de dominio masculino, la mujer nada para alcanzar la superficie. La mujer es lucha y ansia de libertad.

En ningún sitio es tan clara esta dicotomía como en la sociedad musulmana. Donde las mujeres están controladas por los hombres, privadas de las libertades más básicas -como la libertad de expresión-, encontramos una serie de artistas que durante las últimas décadas han tratado de cambiar la realidad.
1Shirin Neshat. Soliloquy, pantalla izquierda, 1999. Video instalación.
La mayoría de estas artistas viven entre Oriente y Occidente: dos culturas muy diferentes que tradicionalmente han jugado a juzgarse; sociedades que utilizan la religión cómo arma política. Aunque nos pueda parecer que las mujeres musulmanas aspiran a ser como las occidentales, lo cierto es que la mayor parte de las feministas rechazan el uso del cuerpo femenino como objeto sexual que se da en nuestra sociedad. Sí desean, por supuesto, alcanzar la igualdad con el hombre en cuanto a oportunidades y derechos. Una opinión pública favorable a la mujer, la unidad entre tradición y modernidad y que las diferencias de religión o procedencia no sean un problema social son algunos de los cambios que buscan en la sociedad musulmana. Shirin Neshat (Irán, 1957) nos muestra en Soliloquy (“soliloquio”, imágenes 1 y 2) -una película en dos partes rodada en Turquía y EE.UU.- las diferencias entre estas dos culturas. Desde su propia experiencia, mediante imágenes de actividades cotidianas, marcadas por los roles impuestos para cada género, nos hace reflexionar y sentir.
2. Shirin Neshat. Soliloquy, pantalla derecha, 1999.
Video instalación.
            
Pero, ¿qué son los roles cotidianos? No son otra cosa que las funciones que la sociedad nos impone día a día. Para sentirse parte de un todo, para no ser visto como una oveja negra e incluso rechazado, uno tiene que seguir las reglas del grupo, que varían en función de la edad, el sexo o la cultura. En el caso de las mujeres musulmanas, deben convertirse en el centro de la institución familiar, donde permanecerán encerradas y controladas para no alterar los razonamientos masculinos. Confinadas en el hogar, se dedican a las tareas domésticas. Se les considera como menores de edad, estando supeditadas a la autorización del cabeza de familia – padre, marido o hermano- para hacer casi cualquier cosa. Cuando contrajo matrimonio, Shadi Ghadirian (Irán, 1974) cayó en la cuenta de esta situación. De ahí surgió la serie de fotografías Like every day (“como cada día”, imágenes 3, 4 y 5), que muestran a una mujer que viste algo parecido al Chador tradicional iraní. Su rostro no es visible, siendo sustituido por objetos de la vida diaria tradicionalmente asociados al deber femenino doméstico. Con ello pretende generar conciencia y mostrar de una manera crítica el papel del sexo femenino en el hogar.


3, 4 y 5 Shadi Ghadirian. Like EveryDay, 2000. Serie fotografías.
Y es que los espacios privados pertenecen a las mujeres. Se dedican a las tareas del hogar, están apresadas en su rutina diaria desde hace siglos y se sienten confundidas cuando entran en contacto con los cambios actuales. Imaginad una habitación: con su mesa, sus sillas, un par de catres, utensilios domésticos metálicos… Todo ello conectado a una corriente eléctrica de 240 V y rodeado por una valla de alambre. Pues eso mismo llevó a cabo la artista Mona Hatoum (Líbano, 1952) en la instalación Homebound (“encerrada en casa”, imagen 6). Con una casa convertida en cárcel, pretendía transmitir al público la sensación que muchas mujeres tienen en su propio hogar; ese único lugar en el que pueden ser ellas mismas.

6 Mona Hatoum. Homebound, 2000. Instalación.


7 Ghada Amer. Eight Women in Black & White. 2004.
Pintura acrílica y bordado
¿Pero pueden las mujeres sentirse ellas mismas en alguna sociedad? En la occidental, desde luego, no siempre. Durante siglos el cuerpo de la mujer ha ido asociado al pecado, ha sido considerado un tabú. Ahora, sin embargo, el cuerpo femenino se utiliza como atractivo: la publicidad está plagada de imágenes sugerentes que invitan a los hombres a comprar productos o servicios. Ghada Amer (Egipto, 1963) se basa en imágenes de revistas eróticas para hombres para realizar sus pinturas bordadas, como Eight Women in Black & White (”ocho mujeres en blanco y negro”, imagen 7). Con esta técnica tradicional del bordado, habla de la necesidad de modernidad, reivindicando el derecho de la mujer de buscar (y encontrar) lo que denomina el "autoplacer": el disfrute de su sexualidad. Solo mediante la ruptura de los múltiples tabúes que condicionan la vida de las mujeres de todo el mundo (el engaño que supone el amor romántico, el rol del ama de casa, la vergüenza por el deseo sexual…) se podrá construir una sociedad verdaderamente igualitaria.


Todas estas mujeres tienen una cosa en común: mediante la búsqueda de su identidad (de esa imagen propia que les ha sido robada y manipulada), luchan contra los prejuicios establecidos, contra las diferencias sociales en general, y sexuales en particular. Reivindican, entre otras cosas, su libertad. En ellas vemos la voluntad del individuo para luchar por un mundo sin encierros, sin sometimientos y sin castigos; un mundo donde sean valoradas por sí mismas.
¿Somos tan diferentes en Oriente y Occidente? No lo creo. Las mujeres seguimos relegadas en muchas culturas -de una forma u otra-, pero en todas hay mujeres que luchan por conseguir cambios. En este mar que es el mundo hay quienes nadan para intentar alcanzar la superficie, para que se les deje de ver como a la Nada.



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