18 dic 2008

Nueve de agosto de dos mil seis

A Bel le encantaba el cine fantástico y era el estreno de el Señor de los Anillos. Había leído siete veces el libro y deseaba con todas sus ansias que llegara ese día. Hacía semanas que tenía las entradas y sus amigos le estaban esperando. Pero su madre estaba enfadada y le había castigado sin salir. Suplicaba y suplicaba y no había forma de convencer a la testaruda mujer… Si no iba perdería todo el dinero que ya tenía gastado. ¡¡Iba al estreno con los actores!! ¿Cómo se lo iba a perder ahora? Ya no sabía que hacer. Se encerró en su habitación y se puso a pensar una estrategia. A penas le quedaban dos horas. Pronto lo vio claro, era tan sencillo como salir por la ventana sin que su madre le viera.
Cogió su casco de orco y se dispuso a hacer el camino. Cuando llego había una cola que daba veinte vueltas a la manzana, menos mal que con sus pases especiales no tuvo problema para nada. Pronto estuvo al lado de sus actores favoritos, viendo la película de su historia favorita en versión original, tal como siempre había deseado.
Cuando volvió a casa a las tantas su madre casi le mata y volvió a castigarle por mucho tiempo. Ya no importó. Había valido la pena el sufrimiento que fuera. Tal vez había sido el mejor día de su vida.

1 comentario:

  1. Qué bien que sus ojos pudieron verlo y sus oídos escucharlo... :)

    Castigado pero feliz ^^

    Un saludo y FELIZ NAVIDAD,

    Rosario.

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